Antes de darse cuenta, Gutiérrez había caído en las zarpas del Ser Vellúo, intrincado laberinto de pelo, sudor y pus, manteca colorá, refrito del Averno, azote de Mahosys, asustajipis, resquemoroso bípedo y tantos otros etcéteras pestilentes. A un palmo del suelo entró el Ser Vellúo a Gutiérrez «Cuello Constreñido» a paso redoblao (como el año pasao) a la oficina. Quizá por el susto, quizá por la falta de oxígeno, Gutiérrez «Cara Blancuza» (nada de mafias japonesas) observó ligeros cambios en la oficina. Bueno, la oficina en sí seguía igual -o al menos así se lo parecía a Gutiérrez «Cara Colorá»- salvo por el matiz de estar totalmente cubierta de helechos gigantes del Haceungüevoceno, es decir, de antes de las infaustas pelis jurásicas. La humedad del ambiente, el aroma a pie de maratoniano antiguo del Ser Vellúo y el hedor a óxido luterano acabaron con Gutiérrez «Cara Aberenjenada» quien, finalmente, se desmayó.
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2 replies on “Vuelta al tajo. Primer asalto”
Gutierrez debería haber seguido el consejo del antiguo proverbio chino:»Si un hippy te da un trozo de papel no te lo comas»
… Sabe usted de sobra lo que hay del proverbio al hecho…O si no, pregúntele a Toni el «Chapa del Ocho». Pobretico, por una vez que no tenía culpa de ná…