Ante sus ojos, una calavera pintada con aerógrafo en rosas y verdes chillones como si lo hubiera hecho un niño hiperactivo y daltónico. – ¿Te gusta? -preguntó sonriente Fenderson. – La has pintado tú, ¿verdad? -evadió hábilmente Gutiérrez mientras Fenderson asentía emocionado. ¿De dónde la has sacado? – Verás, estuve en Méjico hace dos años […]
Categorías