– ¡Despiértese! ¡Vamos, Gutiérrez! ¡Ya ha pasado todo!«¡Qué voz tan dulce!» -pensó Gutiérrez. Al abrir los ojos, vio a una enorme mujer observándole, tan enorme que aun sentada en el suelo debía mantener la cabeza gacha para no darse con el techo. A ojo de buen cubero, Gutiérrez le echó seis metros como mínimo a […]