Aire del valle, enjundia divina de esencia oleosa y vilipendio de vulgares pituitarias; aire fresco del valle. Nada liviano, sino todo lo contrario… acaricia las almas con vigor correoso nada amargo. Aire de estragón. Gutiérrez sintió morriña repentina antes de dejar a su suerte el lugar que había acogido de buena gana -démosle el beneficio […]
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