Ñieeeec…ñieeeec… cada viejo peldaño de aquella escalera de madera que ascendía lentamente Gutiérrez parecía quejarse más que el anterior. Ñieeeeec… ñieeeeec… ensimismado en sus pensamientos, Gutiérrez parecía que supiera el camino de memoria, que tuviera en mente el número exacto de escalones o que hubiera diseñado él mismo el edificio. Ñieeeec…o todo a la vez. […]
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