El del espejo también soy yo. El del espejo también soy yo. No es otro. Soy yo. Yo soy el del espejo, no otro, sino yo. Yo del revés, pero yo al fin y al cabo. El del espejo, en definitiva, también soy yo. Esto no debo olvidarlo nunca. Y nunca significa nunca. ¿Nunca significa nunca? Quizá debería haber entrecomillado la palabra, pero no me apetece. Un yogur. Uno de fresa y plátano. Eso sí que me apetece. Y después un café con leche. La leche montada, claro. Sí, yogur y café con leche. Voy a la cocina a tomarme un yogur de fresa y plátano y a prepararme un café con la leche montada. Un magnífico plan para celebrar esta primera página de mi diario en este recién estrenado año. Por cierto, como no pedí ningún deseo en Nochevieja, no creo que haya problema en pedirlo ahora: sólo deseo no cruzarme con el tío ése con el que siempre coincido en el espejo del pasillo.
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One reply on “Diario de Fenderson. Página 1”
Vaya con cuidado cuando pase por el «Callejón del gato»