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Ideas de camino a la oficina

En esto que Gutiérrez iba caminando gin ton nic son hacia la oficina cuando poderosas imágenes azotaron sus sesos aquella primaveral «máñana de ótoño» (¿»oto ño»? ¿es que no somos suficientes ya?). En ellas, un hombre corría hacia el tren que acababa de arrancar con cara de galgo hormonado portando dos enormes macutos repletos de pisto. Sí, de pisto, sin más; dos macutos de los que goteaba aceitazo y a través de cuyas cremalleras babeaba espumilla.
Alegría: el tedioso trayecto había pasado volando.
Pena: le había entrado un hambre del quince y aún quedaban dos horas para el desayuno.

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