Eeoou ui eaooa aáaeiaou ou o eu. Eí u eeou uuaua oiuó o. ¡Ih! hoeeá a ua aua aéai oau uueh ieh ooúheaaeauio-eíoh… ooaieieie ieuh oaau u eoah ah eai euuú í óie aaaóuhuuh h. Eóeeiah h é eoiáh óuoe. Aeioú.
Esto es lo que ocurrirá cuando, paulatinamente, reprogramen todos los teclados del mundo para limitar el uso del lenguaje escrito a las vocales. Para pensar el resultado, mejor lean en voz alta -si no hay nadie alrededor- y saquen sus propias conclusiones. Imagínen una discusión en esos términos.
Yo, irremediablemente, sólo puedo imaginar un debate cualquiera, un día cualquiera y a una hora cualquiera en la Junta de Andalucía. Mi imaginación no le puede a la realidad del esperpento sufragado con dinero público.